Tal vez nunca lo he sabido, quiero decir, ahora lo sè menos que otras veces. Oì de alguien que està enfermo, alguien muy cercano a mì, bueno, no tanto, o bueno sì. O no sè. LO suficientemente cercano como para no dormir desde el dìa que me dijo que estaba enfermo. Es un padecimiento que avanza pronto y si no se cuida constantemente podrìa perder alguna parte de su cuerpo. Todo fuera como un busto, pensè! Pero no. Lo dije egoistamente porque yo me siento muy presionada por otras cosas que no tienen que ver con salud sino con monedas.
Què son las monedas? Por què uno tiene que endeudarse tanto? Por què? Por què pagar? Por què cobrar? Por què comprar?...no sè. No lo supe nunca y ahora estoy ensabanada de eso.
Yo grito en el salòn constantemente y sin razòn alguna tambièn aquella frase que se dice desde Fidel Castro hasta Hugo Chavez: Socialismo o muerte.
Y sin razòn, lo digo porque de repente quiero gritarlo nadamàs sin argumentos previos de nadie. Bueno,a veces sì, a veces la Chihuas (compañera de clase de Chihuahua, ja, què creatividad) que insistentemente habla de las rebajas de Zara o de la moda primavera-verano de Pulanbir.
Lo grito porque me enferma hablar de costos, de ivas, de descuentos y de dos por unos (bueno, si se trata de cervezas, entonces los dos por unos son mis mejores amigos) en las tiendas donde la gente consume como loca los perfumes màs caros que ni pagar un baño diario en Sapal.
No sè, y no me queda. No sè què hacer. Yo no soy la indicada para decir eso. Tal vez nunca lo fui o lo fui y ahora no lo soy y por eso esa nostalgia ahora cuando respiro. Dìgase siempre. Siempre siento que me pusieron en medio de un charco del que no puedo salir. Y yo me creìa grande, màs grande que un charco pero, olvidè que no sè nadar. Y olvidè que ya muriò mi salvavidas.
Ya no sè què hacer. Estoy noqueada. Estoy ansiando caerme para siempre.
=(
Lao.

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