domingo, 22 de febrero de 2009

Mi mamá me da miedo


En la mañana descubrí que le tengo miedo a mi mamá.


Los domingos antes eran mis días favoritos.


Fuera de que me levantaba tarde y de que no hay escuela ni trabajo. Los domingos en mi familia eran muy encantadores.




Todos hacíamos algo diferente y cada domingo parecía lo mismo. Lo anhelado y lo familiar. Yo regaba mis plantas, mi mamá decidía cortarse las uñas, limpiar sus zapatlillas, leer su Selecciones Readers Digest, Edgar lavaba su coche...Cani andaba en bici a lado de Curi...y mi papá me ayudaba a plantar las semillas...a regar, a cultuvar chayotes, a recorrer los viveros para traer nuevas flores a la casa.




Mi papá se divertía después, viendo los videos de Banda Max. Decía que él tenía más talento y estaba igual de gordo que los que salían en los videos.




Y comíamos en su cuarto, encima de la cama, manchábamos las sábanas de la chimichurri de la pizza...(casi siempre mi papá proponía de comer pizza) y pisábamos los zapatos de los talones...fodongos todos...en pijama casi todo el domingo, nos bañábamos tarde y nos acostábamos temprano.




Ahora no, los domingos son feos, mi mamá se despierta enojada y simpre grita. Pero hoy me dio más miedo que nunca...le dio un golpe tremendo a Curi, sólo porque no podía escribir Luis Angel en manuscrita: Que escribas bien te estoy diciendo chingao!! Y Curi a llorar...Aventó por allá la libreta, y el lapiz. La goma penetró entre mi falda. Se subió e iba gritando por las escaleras: ya no quiero ir a la escuela, ya no quiero escribir en manuscrita, se ve bien fea y ni se entiende (no se entiende porque no escribes bien, decía mi mamá) yo nada más se leer, nada más me gusta leer no escribir. Pues no te voy a dejar ir a las maquis, para que se te quite lo huevudo. Pos no me dejes.




Y se dió un cerrón la puerta de su habitación...y lloró como veinte minutos sin parar. Vas a ver con ... con mi papá...al cabo que sí me oye.... vas a ver.... Llore que llore.




Y yo me quedé pasmada...y con un miedo a la mirada de mi mamá. Que no me vea, pensaba una y otra vez. Tenía hasta unas ganas de halarle los cabellos o las cejas no sé, algo que le doliera como a Curi le había dolido el golpe. Pero le tenía tanto miedo, pero tanto, que opté por salirme a caminar de nuevo. Tomé mi cámara y me eché a andar. Primero a prisa, como si mi madre fuera a salir corriendo a perseguirme...ya hasta se me hacía oirla: Y tú a dónde chingaos vas? Pero no, me fui alejando de casa...y no llegó su voz irritada a mi oido deficiene. Cuando volteé y estaba como a 4 cuadras de la casa. Imposible que a esa distancia mamá me encontrara. Además fue un mal viaje, mi mamá para qué me querría a mí en la casa. Yo tampoco supe escribir manuscrita bien, si de molde, me tardo horas en escribir y le batallo, nunca se me entiende nada. Pero yo ya tengo veintidos y no creo que mamá me persiguiera para hacerme escribir en la libreta de doble raya mi nombre entero.




Por Dios, cuánto miedo tuve hoy de mi madre. Qué estará pensando ella ahorita? La veo sentada enfrente de mí. Comiéndose las uñas como siempre y volteando hacia la televisión. Puse la película que me prestó Manuel ayer, pero creo que la encuentra aburrida, al igual que yo encontré mi día ayer. Y a Manuel y a la película.




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