
Digo, tampoco me hice vieja y llegò al fin
el afamado prìncipe azul con rosas en mano,
cabalgando desde lejos el caballo blanco...
tampoco, tampoco.
Peeeeero, digamos que me encanta sentir este
cuchi cuchi...que me recorre el vientre
y me hace agitarme sabrosòn...y sonreìr...
Pienso ahora nadamàs...al fin!

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